viernes, diciembre 09, 2005

La hormiga

En el aire las palabras parecen más grandes. Las letras se desploman desde sus labios hasta el fondo de mis pupilas, las primeras caen en orden y las últimas se acomodan en el iris; es ella quien pregunta si quiero que me cuente un cuento...

¿Un cuento? Me maravilla ver como se disuelven en las sábanas y recordar como se rehacen en mis sueños, pero... ¿y si es otro cuento de la hormiga?. La miro fijamente, con los ojos bien abiertos, mientras dilucido si realmente quiero escuchar una historia más de esa perturbadora hormiga...

Ese insecto plagiador que conoce mis movimientos más sórdidos, mis berrinches más dramáticos, y que al final de cada historia practica a la perfección cada una de mis malas mañas; el día que me niego a comer verduras el insecto se atreve a privarse a si misma de su gusto nato por los alimentos verdes, igual que el día que no quiero levantarme para ir a la escuela, la hormiga maldita incordia a su madre-hormiga, desafiando impúdica su naturaleza workaholica, quedándose ella también bajo las sábanas.

Con los años la hormiga ha dejado de plagiar mis malas mañas para participar en los protagónicos de los cuentos de mi madre, pero aun así ella me sigue llamando hormiga cada vez que la miro fijamente con los ojos bien abiertos como aquellas veces.


miércoles, diciembre 07, 2005

Conversación de bolsillo

-Mira hija, me encontré un par de diplomas de la primaria
-A verlos má
-Primer lugar en dibujo, tercer lugar en moral
-jajajajaja, te digo, no se hurta se hereda...

martes, diciembre 06, 2005

En cama...

Después de varios días en cama confirmo que tenderla no es una de las actividades en las que mejor me desenvuelvo, mucho menos es alguna de las que más me estimula, y aunque no tengo ningún empacho en reconocer que encuentro mucho más satisfactorio deshacer lo tendido, debo admitir que poner un juego de sábanas limpias en mi cama es un gusto parecido al que me provoca escribir o dibujar sobre una hoja de papel virgen.

Conozco gente que se jacta de ser el mejor para tender camas, personas que estiran tanto las sábanas, que con un juego de cama individual son capaces de tender una matrimonial; sádicos sujetos que gozan el extraño placer de doblar con exactitud las telas sobre las mantas y de sacudir con fuerza las almohadas para que al final, después de tanto golpe y tirón, terminen el ritual acariciando el colchón en busca de cualquier arruga que persista en la necedad de su existencia.

La excitación que me provoca deambular entre los pasillos de blancos ha alimentado mi creatividad desde niña; entre tantas telas de colores y texturas disímiles era fácil decorar mis inmuebles imaginarios. Hoy las fantasías de blancos han cambiado, pero la esencia sigue siendo la misma; cada sábana se convierte en una narración corporal que puede originarse bajo mis pies y terminar entre tus piernas trazando sueños y transcribiendo conversaciones que aún no existen.

Soy incapaz de dormir en una cama que tenga un olor ajeno, considero impropio escribir historias en lechos extraños y por supuesto me regocijo de reencontrarme con mi olor entre las sábanas antes de dormir. Durante veintiséis años mi cama sólo guardó el aroma de mis monólogos nocturnos, ahora las cosas han cambiado, ya no caben mis faltas de ortografía bajo tu espalda, ni mis errores de sintaxis entre tus brazos; aquellos monólogos incoherentes han encontrado una respuesta nocturna que los ha sublimado hasta la categoría de diálogos, diálogos en los que si bien permanece la locura también prevalece la correcta escritura.

viernes, diciembre 02, 2005

¿Ella?, sagaz y descarada. ¿Y yo...?

La última vez que la vi cabalgaba uno de los quinientos mil camellos imaginarios que trajimos del Cairo. La llamé por su nombre, agité las manos y brinqué lo más alto que pude para llamar su atención, todo parecía inútil hasta que en algún momento entre mis gritos y mis saltos ella me miró. Sarcástica se limitó a despedirse de lejos; sí, la muy cabrona se largó así nomás, sin decirme nada, sin dejar una nota, vamos, nada de cortesía de su parte, sólo me dejó el recuerdo de su silueta balanceándose al galope del camello.

Yo, estupefacta viéndola alejarse de mí y ella, oronda cabalgando el horizonte. Sagaz y descarada, así se me fugó la soledad en el mejor de mis camellos; se largó montando aquél que tenía nombre de sultán y porte de faraón, aquél que guardaba las mejores nubes entre la silla y la joroba, el que se camuflaba en la arena sin problemas y lo que más me duele; el que contaba las mejores historias al oído.

Aún no descifro si fue un arranque de celos o puritito capricho el que le pegó, porque mira que largarse así, sin dejarme una invitación a la fuga o mínimo una carta con fecha de regreso es una falta de consideración imperdonable.Tanto presumir su buen gusto para que al final haga los mismos berrinches que hacemos todas las féminas cuando nos da por gritonear: "denme mis muñecas que yo ya no juego"; aunque aquí cabe la aclaración de que los camellos no eran suyos y la muy gandaya a cambio no me dejó ni sus muñecas.

Y así me quedé, en medio del desierto, completamente perpleja o... pendeja, la verdad es que no hay mucha diferencia entre una y otra. Ella no ha regresado aún a casa, ni siquiera se ha comunicado conmigo, simplemente se limitó a dejarme en una cajita todo lo necesario para la instalación de mi oasis personal, quesque pa´ que remoje los tobillos y los sueños hasta que se me hagan viejitos...




miércoles, noviembre 16, 2005

Diferencias culturales con despilfarre imaginario...


Él le dice calesa, yo le digo calandria. Él dice habibi, yo digo mi amor. Él habla español, yo balbuceo árabe. Él goza viendo como brillan las monedas sobre mí, yo me divierto viendo como se precipitan las miradas de la calle sobre ambos; Él le grita a mi madre que tome una foto , yo pregunto cuántos camellos da por mí, él sonríe y ofrece con seguridad 500,000...

¡500,000!, ¿Y por qué no? Si yo puedo sentirme emperatriz durante un paseo en calesa él puede derrochar una cantidad escandalosa de animales por mí, pos que chingados para eso tiene uno fantasía, pa´ derrochar los camellos imaginarios como a uno le de la gana.

lunes, noviembre 14, 2005

Sueños percherones...

No es que sepa montar ni mucho menos, pero siempre que me ofrezcan montar a caballo diré que sí; como dice mi abuela: nomás me trepo para ver si me caigo, nomás por subversiva, nomás pa' verme brava —aunque no veo como se ve una brava si no sabe una montar. Bueno, el caso es que desde que descubrí que podía mantenerme sobre la silla, dominando el arre y el oh, he soñado con tener un caballo. Las princesas delicadas de los cuentos tienen un pony, esta reina talla grande necesita un caballo percherón para sus sueños más equinos.

Hoy confieso que estoy pensando en cambiar el caballo de mis sueños por el camello de mis fantasías. Y es que debo decir que la subida es más fácil, le ponen a una el animalito a ras de suelo y la subida es como a un banquito, se acomoda una finamente con glamour en el asiento, con tiempo hasta de hablarle bonito al camello, al oído, hasta que el árabe le dice al habibi camello que se pare. El glamour de todas las damas se va de sopetón al suelo cuando el animalito se levanta, en un movimiento zigzagueante donde una se va de boca, de nalgas y de todo lo que se puede; una grita y se aferra a la silla enorme que cubre la joroba del camello y al fin, cuando el animal se pone en pie, una puede recuperar el aliento para decir: jelou, sigo aquí arriba camellito

Una vez montada, una pide que le pasen el glamour de debajo de las patas del camello, para enroscarlo de nuevo entre la cintura y el cuello; entonces, el árabe que lleva la riendas te pide la cámara, te indica como posar y presiona el obturador una y otra vez mientras una sonríe a una altura a la que al menos yo nunca había cabalgado antes; suertudas aquellas que pueden hacerlo a diario, aunque ahora que lo recuerdo sólo deben montarse los hombres, porque no recuerdo haber visto volar ninguna burka al ritmo de arre camello, y es que debe de ser que las mujeres egipcias deben cubrir su glamour bajo las enaguas y guardarlo para el hogar...


domingo, octubre 23, 2005

Sentirme diminuta I



Después de las primeras treinta horas de viaje desistí de la idea de llevar la cuenta. Cansados, sudados y sobretodo hartos del tedio de los aeropuertos vagábamos por las terminales; en Dallas fue la D en Heatrow fue la 1; Y así entre la D y la 1 perdimos la mayor parte del tiempo.

Nos turnamos para caminar, para cuidar las maletas, para sentirnos menos sucios, menos torpes y menos frustrados; por no poder salir del aeropuerto, por hacer filas para todo, por no hablar inglés como los ingleses, por las precausiones de seguridad, que cada vez son más y mas tediosas, por los salas que no se anuncian en las pantallas, por la visa que podía sacarse en el aeropuerto por una cantidad mucho más módica que la pagamos en la ciudad de origen, bueno que digo pagamos que al final aquí la colada soy yo…

Que si el neceser, que si la bolsita del avión, que si el pasaporte, que si el montón de cosas inutiles que tengo el vicio de cargar cuando viajo, y es que juro que lo intento pero por más que hago el esfuerzo de depurar mis maletas de los “por sis” al final siempre se apoderan de los huecos libres entre la ropa interior y los ajuares. Desde que tengo memoria mi tamaño es tan evident e como el tamaño de mis maletas, por lo que la experiencia de sentirme pequeña se convierte en una curiosidad fascinante, sentirme diminuta es pues la sublimación de esta curiosidad. Entre el frío, la niebla y la lluvia matutina llegamos a la primer mezquita y yo no puedo hacer otra cosa más que sentirme diminuta…

Los turcos nos abordan como si fueramos el último barco en sus muelles. Ansioso nos ofrecen perfumes, pulseras, y manojos de ojos que van desde la transparencia del cristal hasta los tonos más oscuros del azul, nos piden euros, dolares o dinero turco. Ellos piden nosotros seguimos caminando hasta el interior del mercado. La gente avanza y nosotros navegamos con ellos, los turcos nos hablan en todos los idiomas que conocen hasta que reciben respuesta.

Nos ofrecen un té y nos muestran el resto de la mercancía, esta vez no nos soltarán hasta que probemos sus dulces y olisquiemos sus especies. Con un acento tan delicado como los sabores que nos ofrecen nos interrogan sobre nuestro país de origen y repiten nuestras palabras como si conocieran su signficado, después regresan al negocio y repiten “prueba pistache, garabanzo, manzana” pedimos cien gramos y ellos dan trescientos, al final la negociación se queda en doscientos.

El mercado no es muy grande, la variedad de colores es inmensa, las texturas son tan variadas como los sabores y los vendedores se multiplican a cada paso; unos más graciosos, otros más sutiles, más agresivos o más coquetos pero todos hombres. Acostumbrada a los mercados con marchantas y doñitas confieso que la curiosidad de sólo ver “doñitos” de ojos hermosos es una satisfacción que no se puede negar…hermosos es una satisfacción que no se puede negar...

miércoles, octubre 12, 2005

Ternuras laborales

Tus ojos se ven más azules y tu boca hace muecas mientras corriges las predicciones.

te miro
me miras
me giras
me acaricias

Recorres mi vientre, la nuca y el cuello al tiempo que te mimas en mis rizos...

me miras
te miro
te huelo
te pruebo

Acaricio las líneas de tus manos con mi lengua

halagos, afectos y arrumacos; Mira tú, que esto de ponerme perra mientras trabajas si que rinde.

martes, octubre 11, 2005

A sus órdenes y para sus desórdenes

No es una novedad que muy seguido me siento triste y sola a pesar de tener razones para estar plena. Quien me conoce sabe que mi estado depresivo es intermitente y cada vez que se enciende mi velocidad se reduce, mi ánimo se esconde bajo la cama y mis miedos se colocan en los mejores asientos del salón.

Técnicamente me paralizo sobre alguna de las losetas y clavada como una estaca dejo que el mundo ruede mientras yo me dedico a no hacer nada más que pensar; Pensar en lo triste que me siento, en las razones que deberían de alegrarme, en los proyectos que debería estar realizando y en todo lo que dejo a medias por convertirme en loseta en horas laborales.

Pero lo curioso no es que la tristeza me inhabilite y me convierta en loseta, lo irónico es que la felicidad me pone en un estado similar, en el que no sólo dejo que el mundo ruede; además, con toda la poca vergüenza que tengo, me dejo llevar y me olvido de lo que tengo que hacer. Simplemente me siento tan bien que paro de dibujar, de escribir y de escudriñar en mi inconciente un buen chisme para mis tardes de ocio.

Los espacios vacíos entre un estado y otro se han ido llenando de mi mala ortografía y mi caos de consonantes bicolores y vocales desteñidas. Los miedos de adolescente, recuerdos de infancia, descubrimientos eróticos, fantasías magenta, anhelos a lápiz, retratos hablados, opciones múltiples y secretos nocturnos se han ido quedando aquí, en algún lugar entre mi teclado y sus monitores.

Lo que hace un año comenzó como un acto más de curiosidad se ha convertido hoy en parte indispensable de mi rutina. Gracias a todo ustedes, divinos pecadores desclosetados, quienes por alguna patología en común han disfrutado leer mis pecados. GRACIAS a todos por más de 40,000 hits., por sus comentarios, correos electrónicos y sobretodo por abrirme la puerta para fisgonear entre sus letras.

Así como ignoro la cantidad de pecados que he confesado aquí también soy incapaz de calcular cuantas veces me he extraviado entre mis sueños y que colores he olvidado bajo mi almohada. Hoy es el primer aniversario de este blog y a pesar de que la constancia no es una de mis virtudes esta mezcla de narcisismo, exhibicionismo y voyeurismo se ha convertido en una de mis mayores satisfacciones.


En cuanto al festejo debo decir que inútilmente he intentado recordar la celebración de mi primer cumpleaños; La verdad es que nunca le he preguntado a mi madre como fue, tal vez ahora debería llamar a mi padre y preguntárselo, ¿Tuve un pastel? ¿Había otros niños o estuve rodeada de adultos como el resto de mi infancia?, ¿Me compraron una piñata?... ¿Y las fotos? Sí, seguramente habrá fotos, pero... ¿cuáles serán? Soy buena calculando espacios, medidas y colores, incluso edades en las personas adultas, pero en los niños nunca he sabido hacerlo; Soy incapaz de descifrar correctamente mi propia edad en las fotografías.

A mis veintiséis lo más cercano a un hijo que he tenido es este blog; un hijo que más que del amor nació de la curiosidad, el ocio, la tristeza, la frustración, la soledad, la creatividad y la capacidad de asombro que intento no olvidar en las recetas. Pero ¿cómo celebrar un año de blog?, pensé que lo más adecuado sería una reunión, así que intenté que los amigos que han surgido a través de este espacio compartieran uno de sus divinos pecados, (mil gracias a los que si lo hicieron).

Al principio todos dijeron que sí, al final nos llegó el día y por motivos de trabajo, memoria o algo más no les fue posible compartir sus letras. Aun así sigo pensando que sería la mejor forma de celebrar así que me atrevo a pedirles, a todos los que hayan podido llegar hasta el final de este rollo mareador, que me compartan uno como regalo de primer aniversario...

Mientras tanto mis Divinos Pecaditos quedan como siempre a sus órdenes y para sus desórdenes...

martes, octubre 04, 2005

La divina Imprudencia

En estos tiempos modernos en que unos creen en todo y otros no creen en nada, en que la filosofía es la ciencia con la cual, por la cual y sin la cual una se queda tal cual, no queda más que creer en el sentido común y en una misma, por lo que he decido lanzar al mercado mi nuevo producto...
El DIVI PACK



¡Mejor que cualquier libro, consejo, conferencia o palabrería de superación personal, este es el único Kit, capaz de hacer de usted una DIVINIDAD!
Crea en usted mismo y haga que los demás crean en usted

Incluye:
500 estampitas con trajecitos intercambiables para su marketing
7 Veladoras de colores pa que se las prenda los días festivos
9 milagritos instantáneos pa que no haya duda de su poder
Un juego de lentes con distintas graduaciones pa que no le salgan como santo Tomás
Una caja de condones pa que no le cuelguen milagritos ajenos
Un jueguito de costura por si hace falta una zurcidita
100 membresías para sus feligreses
Registro de propiedad del santo que elija adoptar
Permiso de construcción para su capillita personal
Oración a su medida

jueves, septiembre 29, 2005

Mañanero de opción múltiple

a) Clase de natación en tus pupilas
b) Uno, dos, tres por ti que estas bajo las sábanas
c) Actividad subversiva con los labios
d) Lectura corporal a tientas

miércoles, septiembre 28, 2005

A mis veintiséis...

Es una putada que el dentista me diga que tiene que sacarme cuatro piezas para arreglar mi mordida.
Es encantador que algunas películas me sorprendan como la primera vez que las vi
Es karmático que me sigan fascinando las golosinas
Es una tristeza no seguir en la universidad
Es una locura seguir haciendo sólo lo que me gusta
Es una cosa extrañísima no poder manejar un auto que no sea estándar
Es una maravilla que mis padres todavía me cuiden
Es una delicia soñar a colores y recordarlo
Es una estupidez sentirme sola tan seguido
Es indecente levantarme a la hora que me da la gana
Es mágico tener amigos imaginarios
Es sugestivo delinear mis labios en rojo
Es un pecado extraviarme en mis palabras
Es un cumplido que me pidan identificación en un bar
Es una perversión increíble comprar calzones
Es una curiosidad recordar los nombres de viejas caras
Es fascinante tener amigos que aún disfrutan jugar a las escondidas
Es un gusto seguir disfrutando el quik de chocolate
Es un escándalo comer paletas
Es inconfesable sonreír dormida
Es inconveniente olvidar la prudencia
Es insólito el uso que se le puede dar a un chocolate
Es meritorio seguir buscando
Es oportuno hacer uso indiscriminado de la imaginación
Es común que me aburran los adultos...

domingo, septiembre 25, 2005

No estaba muerta...

Memoria I, Nos presentamos

Aparecieron el Sr. Árbol, su linda mujercita Duveth y la comadre Martha por la casa. Entre saludos cariñosos nos conocimos como si no nos fuéramos ajenos; Esa misma noche conocí al Sr. Sosa, a la señorita Ursula y a su simpática amiguis la Julia (que según me enteré venía a confirmar si los amigos imaginarios, léanse bloggers existían). Sumen a la ecuación la agradable presencia de la señorita Mayfalda acompañada de Don Arturo, Paulinita y el Huracán, además de que por ahí de la tercera o cuarta copa también apareció Cariño quien muy arregladita y sin entender mucho de la conversación se ambientó igual al calor de mis bebidas divinas, que si bien no te hacen llegar al cielo ni te libran de todos tus pecados hacen que todo lo veas DIVIS DIVIS además de que al servirse en vasos de veladora vienen acompañadas de la oración adecuada pa que no te llegue la factura de la cruda...

Don arturo rezando depsués de la tercera

Memoria II, la enseñada de Chango


Sábado entre las 10 y las 12 Martha, el Árbol, la Du y yo desayunamos chilaquilitos en casa, medio faltos de sal pero ricos. Un rato después paseamos entre la plaza tapatía y el Degollado, visitamos la rotonda ilustre, el Hidalgo del palacio, las calandrias del Regional, y los murales de Orozco. A un pasito de ahí nos quedaba Tlaquepaque; una paseadita por el Parian, una caminadita por la calle peatonal, una visitada a la casa museo de Bustamante, una sentadita en un equipal gigante y para terminar una enseñadita de chango en el hotel del Pepe, (y conste que no es albur porque eran ocho changos y nosotros nomás éramos cuatro), después de alimentar a los monitos titi la tripa rugió, pasamos por Cariño y cambiamos de carro porque en un lapsus brutus yo informé que veníamos cinco en el carro cuando sólo éramos cuatro (en realidad cambiar de carro me exentaba de manejar, pero no se lo cuenten a Cariño).


Memoria III, comida corrida

Una mesa grande, tan grande que no alcancé a leer los nombres de todos los presentes. Un par de tacos, dos cervezas y Cariño y yo ya nos albureábamos con el C pequeño y el Niquelote. Varias fotos y la mesa enorme se hizo del tamaño de los que por andar alimentando monos llegamos tarde.


Memoria IV, tomada de nalgas...

Sachiel se unió y pasamos de las famosas de la Minerva a los famosos equipales tomándonos las nalgas; Dicen que se llaman así porque con dos, o las das o te caes, hubo algún valiente que se tomó más de dos mientras Cariño, Niquelote y yo le dabamos cuerda a la rocola; Intocable, el Recodo, Paquita, José Alfredo, Chelo silva, Elvis Crespo, los Fernández, Daniel Santos, Javier Solís y alguna otra que ahora no recuerdo.

Las nalgas fueron muchas, las cervezas también y los brindis aún más pero lo que más recuerdo es el acomodo de los equipales, las risas de los presentes y las miradas que se sumergieron entre los alipuses vespertinos.

Memoria V, de la casa al hotel del hotel a la casa...

Lo malo de las nalgas es que estando sentados se consumen muy rápido y es raro el que puede con más de un par. De los equipales a la casa. Una bailadita en el patio, una excursión por la casa y varios six entre la casa y el Hotel de C pequeño a quien como buen pequeño acompañamos hasta que regresó su esposa. Un baño lejano, un pasillo largo y una piscina vacía que varias veces me incito a tirarme en ella, incitaciones que quedaron suprimidas por las amenazas de Cariño quien me informó que a casa no me regresaría si me metía vestida a la piscina.

En algún punto de ida al hotel o de regreso a la casa cantamos con harto sentimiento las rolas de Ninel y bailamos unas cumbias... o bailaba yo sola? Ay amigos mejor ni me lo recuerden... es lo bonito del alcohol, una puede culpar a los demás de comportarse con la misma locura que una...


Memoria VI, la sonrisa del Castor

Se que desperté porque no me dormí, lo que no supe con exactitud fue como llegué a desayunar ni como los transporté hasta la central. De la semana siguiente no recuerdo mucho de mí... Sólo recuerdo que estuve en clases, que me levanté a una hora prudente casi todos los días y que una noche sin saber cómo apareció un Castor sonriente sobre mi almohada.






viernes, septiembre 16, 2005

Grito tricolor



(Fotografía tomada de Nada Personal, toda la secuencia aquí)


Recuerdo mis lunes de infancia vestida con ropa blanca, en filas, tomando distanciacon los compañeros de enfrente para quedar en posición firme, saludando a la bandera y entonando a mi muy desentonada estilo el himno nacional, con sus gritos de guerra , el acero, el bridón y el rugir del cañón. Recuerdo a Adela, la maestra de música, más desafinada que yo, haciéndonos memorizar la letra sin tomarse la molestia de explicarnos nada; la recuerdo desparramada y fodonga regañándome en público por desafinar las estrofas, recuerdo la vergüenza y el miedo por los que terminé vocalizando el himno en silencio; moviendo la boca para no ser reprendida y ahogando mi voz para no ser avergonzada por aquella infame y desafinada tirana.

La verdad es que nunca me importó demasiado cantar el himno a pulmón, tampoco fui suficientemente ñoña para ser parte de la escolta, ni suficientemente bonita para ser abanderada, pero a pesar de todas aquellas vicisitudes que pudieron mermar mi patriotismo confieso que no soy capaz de controlar mi epidermis cuando veo una multitud entonando el himno nacional o escucho un grito contundente de VIVA MÉXICO; Ridícula tal vez, pero la piel se me enchina y el estómago se me alborota con ese sentimiento de enamoramiento que sólo los buenos besos pueden recrear.

Anoche no grité, tampoco me besaste pero el patriotismo sigue aquí y las ganas de besarte también...

miércoles, septiembre 14, 2005

¿voluntarios?

Hoy tengo ganas de cambiar mi yo por alguna de las ellas que habitan tus historias. Quiero vestirme con las frases que confeccionan sus vestidos, ponerme sus medias enhebradas con pronombres y sus tacones bordados con las comas que te sobran.

Quiero ser tus miedos, tus anhelos y un puñado de tus letras. Quiero leerme con la tipografía que tú elijas para mí, escucharme con el tono de voz que requieran tus deseos y verme del color que mejor salga en tu impresora. Quiero que construyas mi existencia y me la cuentes al oído.

Hoy sólo tengo ganas de ser un recuerdo que habita las letras de alguien más...

Colorimetría de una noche en tres actos

I
Retórica azul
Titubeo ausente
Mordisco escarlata

II
Silencio negro
Suspiro magenta
Roce carmín

III
Caricia violeta
Cosquilleo cítrico
Tropezon bermellón

martes, septiembre 13, 2005

Reunión blogger



QUEDAN TODOS INVITADOS A COMERSE UNA TORTA AHOGADA ESTE FIN DE SEMANA.
¡QUÉ NO SE LES APRIETE EL CALZÓN!,
DÉJENSE VENIR A LA PERLA TAPATÍA.

banner cortesía de Paulinita

viernes, septiembre 09, 2005

Opción múltiple para inundar mi recámara

a) Guarda la lista de tus sueños húmedos bajo mi almohada
b) Abre la llave de mis deseos y déjalos salir a gotas
c) Bésame hasta que suba la marea de antojos simultáneos
d) Derrite las miradas congeladas en mi cuerpo