Una de las noches de agosto me desperté exaltada en mitad de la noche… ¡fue horrible!, el ruido estrepitoso de un cristal haciéndose añicos dentro de mi departamento me arrancó brutalmente de los brazos de Morfeo, me levanté de un solo salto de la cama.
Nunca he sido de las que se despiertan lúcidas y concientes del mundo, para nada, yo soy más bien del grupo que no puede abrir bien los ojos, la cabeza le pesa, el cuerpo se vuelve torpe, la voz grave y en ocasiones ni siquiera sabe una en donde está o que es lo que está pasando, tal cual brinque fuera de la cama con el corazón en los ojos; recuerdo que lo primero que pensé fue en ¿quién habría sido el idiota que me atacaba, quién sería el infame lanza piedras que había destrozado uno de los cristales de mis numerosas ventanas…?
Torpe, furiosa y alterada busque la ventana mancillada… pero a pesar de mi poca lucidez me di cuenta que mis ventanas estaban intactas; mi cuarto estaba bien, la sala igual y el cuarto de huéspedes estaba completo también… así que en mi casa no había muerto ninguna ventana… sólo quedaban como responsables de tal estruendo los vecinos y sus también numerosas ventanas… ¿qué demonios hacen los vecinos con sus cristales a las tres de la mañana? ¡Qué jodienda! Y que susto del demonio me sacaron los malditos vecinos…
Furibunda me entregue de nuevo a Morfeo y por la mañana, a una hora más que prudente, cuando la cabeza ya no pesa tanto, la voz no es tan grave y las extremidades no están tan afligidas me levanté de la cama par ir al baño; me sorprendió enormemente verme de distintos tamaños regada por el piso de mi blanco recinto, mi fabuloso espejo de sesenta pesos del Wall Mart estaba hecho trizas en el piso…
Parece que después de tanto despotricar los vecinos no hicieron nada… aquí la única que se rompió fui yo… un poco de vergüenza, una escoba y un recogedor y yo desaparezco del piso. Por economía, por olvido o por simple y llana evasión el espejo del baño no ha vuelto, en su lugar sólo quedan cuatro de los pegotes blancos que según el empaque asegurarían el perfecto sostén de mi imagen en el muro, pegotes que obvia y ruidosamente fueron desmentidos a las tres de la mañana.
Hasta ayer pensaba que el espejo no tenía relevancia, total, tengo uno muy grande junto a mi cama, que más da el del baño, seguro las visitas lo extrañaran cuando intenten acicalarse en su vista a mi recinto, pero que más da… sólo será un momento, ¿yo? Yo tengo el otro de cuerpo entero para cuando lo necesite, realmente no necesito el que sólo me permite verme a los ojos.
Así ha pasado más de un mes, un mes sin querer verme a la cara, más de un mes sin aceptar la idea de que las cosas no estaban bien, de que vivir con una misma no es tan fácil; quererse y respetase no es “enchilame otra” y entenderse ni se diga… tuve que hacerme añicos en el baño para mirarme de todos tamaños y desde todas las perspectivas.
Fue necesario más de un mes para recordarme que me hacía falta una acicaladita viéndome a la cara, una miradita a los ojos; quién iba a decir que era necesario mi estrepitoso rompimiento en una noche de agosto para que un mes después por fin me escuchara, ¿quién iba decir que el espejito de sesenta pesos del Wall Mart iba a hablarme de mi a gritos y sin titubeos?
P.d... Recuerda no confiar en todo lo que dicen los empaques y sobre todo nunca te ignores cuando te veas en el piso...
lunes, octubre 11, 2004
Como por un imán...
no ves que me muero... no ves que no puedo olvidarte... ?
arreglemos esto...
volemos por ultima vez al desierto...
arreglemos esto...
volemos por ultima vez al desierto...
domingo, octubre 10, 2004
Entre Progreso y Libertad
En un momento de optimismo físico y haciendo conciencia de que manejar no ayuda a la salud, en un solo segundo de positivismo decidí salir a caminar por las calles de la colonia; el agasajo visual es una de las ventajas evidentes de vivir en la parte vieja de la ciudad, aunque siendo honesta debo decir que ocho de cada diez veces prefiero manejar sin que me importe dejar de lado el agasajo visual de las caminatas… indudablemente la actividad intelectual siempre me ha parecido mucho más seductora que la actividad física…
Mi pasión motriz me aleja todos los días de las losetas a cuadros de las aceras de esta zona, pero hoy el medico me ha recordado que hay que comer menos y caminar más…desde los nueve años he recorrido todas las rutas nutricionales; desde los consejos de la abuela hasta los intrépidos caminos de waight watcher´s y la Zona…
He andado todos los caminos encontrando siempre la forma de atajarlos, algunas veces he obtenido resultados magníficos por unos meses hasta que el ataque de ansiedad vuelve a aparecer y me doy cuenta que por más kilos que he rebajado mi imagen no puedo comprarla en ninguna de las revistas del 7 Eleven, a pesar de que el doctor diga “muy bien” las revistas indican figuras que mis caderas nunca podrán tomar…
Como bien lo saben, una pera es una pera aquí y en China gracias a su gran trasero frutal, yo no seré fruta pero mi anatomía se asemeja enormemente a las peras, así que yo, aquí y en China tengo un gran trasero, hecho que en medio de la crisis me provoca salir a caminar por la ciudad; un par de cuadras de la av. Chapultepec, vuelta a la derecha en av. la paz y justo en la calle progreso a la izquierda; casualidad o causalidad crucé la paz para llegar a PROGRESO…
En una fuerte discusión interna me cuestiono que será lo mejor para mi gran trasero, ¿caminar lento o rápido? si camino lento tal vez mi trasero avance más rápido que yo y si tengo suerte podré perderlo en la siguiente cuadra, aunque por otra parte si camino rápido, que creo sería lo más adecuado, tal vez pueda dejarlo atrás y seguir mi camino sin él…
Es aquí donde la disyuntiva comienza… ¿nalgona yo? ¡Claro mi querida amiga culo grande!… eso sería lo que una buena amiga contestaría inmediatamente… a lo que sería bueno que yo aprendiera a contestara…¿y qué con eso? ¿no podrá ser ese mi GRAN sex apeal…? Tal vez no debo de caminar ni más lento ni más rápido… sino aprender a caminar orgullosa con él… y fue así, justo cuando el orgullo resonaba en mi cabeza, media cuadra antes de la calle libertad que una nalgada, sonorizada por un… “que culote!” me hizo regresar a la tierra, por un segundo pensé en contestar sarcástica…
- CULONA YO? NO ME DIGAS!....
Pero en lugar de eso atónita giré el cuerpo hacía mi izquierda para ver al ciclista orgulloso de haber puesto su manota en mi trasero… yo paralizada y él en bicicleta, rápidamente llegó a la esquina y desde allá volteo a recibir lo único que pudo salir de mi boca…
Un… ¿qué te pasa? Y un ¡baboso!… ¡eso fue todo lo que pude gritar!, el hombre se perdió por la calle libertad y yo me quedé entre libertad y progreso descifrando el mensaje divino… ¡¿pero que carajos?!, ¿De cuándo acá los mensajes divinos se entregan en bicicleta y en las nalgas?
Mi pasión motriz me aleja todos los días de las losetas a cuadros de las aceras de esta zona, pero hoy el medico me ha recordado que hay que comer menos y caminar más…desde los nueve años he recorrido todas las rutas nutricionales; desde los consejos de la abuela hasta los intrépidos caminos de waight watcher´s y la Zona…
He andado todos los caminos encontrando siempre la forma de atajarlos, algunas veces he obtenido resultados magníficos por unos meses hasta que el ataque de ansiedad vuelve a aparecer y me doy cuenta que por más kilos que he rebajado mi imagen no puedo comprarla en ninguna de las revistas del 7 Eleven, a pesar de que el doctor diga “muy bien” las revistas indican figuras que mis caderas nunca podrán tomar…
Como bien lo saben, una pera es una pera aquí y en China gracias a su gran trasero frutal, yo no seré fruta pero mi anatomía se asemeja enormemente a las peras, así que yo, aquí y en China tengo un gran trasero, hecho que en medio de la crisis me provoca salir a caminar por la ciudad; un par de cuadras de la av. Chapultepec, vuelta a la derecha en av. la paz y justo en la calle progreso a la izquierda; casualidad o causalidad crucé la paz para llegar a PROGRESO…
En una fuerte discusión interna me cuestiono que será lo mejor para mi gran trasero, ¿caminar lento o rápido? si camino lento tal vez mi trasero avance más rápido que yo y si tengo suerte podré perderlo en la siguiente cuadra, aunque por otra parte si camino rápido, que creo sería lo más adecuado, tal vez pueda dejarlo atrás y seguir mi camino sin él…
Es aquí donde la disyuntiva comienza… ¿nalgona yo? ¡Claro mi querida amiga culo grande!… eso sería lo que una buena amiga contestaría inmediatamente… a lo que sería bueno que yo aprendiera a contestara…¿y qué con eso? ¿no podrá ser ese mi GRAN sex apeal…? Tal vez no debo de caminar ni más lento ni más rápido… sino aprender a caminar orgullosa con él… y fue así, justo cuando el orgullo resonaba en mi cabeza, media cuadra antes de la calle libertad que una nalgada, sonorizada por un… “que culote!” me hizo regresar a la tierra, por un segundo pensé en contestar sarcástica…
- CULONA YO? NO ME DIGAS!....
Pero en lugar de eso atónita giré el cuerpo hacía mi izquierda para ver al ciclista orgulloso de haber puesto su manota en mi trasero… yo paralizada y él en bicicleta, rápidamente llegó a la esquina y desde allá volteo a recibir lo único que pudo salir de mi boca…
Un… ¿qué te pasa? Y un ¡baboso!… ¡eso fue todo lo que pude gritar!, el hombre se perdió por la calle libertad y yo me quedé entre libertad y progreso descifrando el mensaje divino… ¡¿pero que carajos?!, ¿De cuándo acá los mensajes divinos se entregan en bicicleta y en las nalgas?
Tentaciones y Pecaditos
Después de una larga tarde de blogs...
Después de ver que no soy la única que tiene curiosidades, anécdotas y respuestas, gracias a otros como yo y como Vene, a quien por cierto agradezco por darme la idea de empezar en esto...
Después de ver que no soy la única que tiene curiosidades, anécdotas y respuestas, gracias a otros como yo y como Vene, a quien por cierto agradezco por darme la idea de empezar en esto...
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