lunes, enero 10, 2005

Cuentos de cama


Como buena hija única nunca he sido muy buena para compartir los bienes, pero hace poco descubrí que mientras duermo suelo ser muy dadivosa y hasta bilingüe…Una noche mi madre me escuchó decirle…

Te puedes quedar con los más guapos, ¿te parece bien?

Ella, ni tarda ni perezosa, inmediatamente me dijo que sí… aunque unos días después se dio cuenta de que los guapos no eran los más divertidos, después de escucharme decir en inglés…

-Hey you, bad boys!

La tercera noche ya no hablé… me tiré directo a las risas y a los besos con el Sr. almohada…

domingo, enero 09, 2005

Del Häagen-Dazs al Tsunami

Entre las fresas del helado de Paco, el chocolate belga del mío, el café de Gabriel y la cercanía de las mesas es inevitable escuchar la conversación de la pareja de al lado; un par de niños "bien"; él, BIEN abrigadito, ella, BIEN mona...

La distancia entre ellos indica que no son pareja; los ademanes de él indican que su preferencia no son las niñas, los gestos de ella indican que no se entera de nada. Mucho bla, bla, bla y de pronto él menciona la palabra Tsunami... un silencio y ella pregunta... ¿Tsunami?, ¿es una marca japonesa?

Paco se atraganta el helado con una carcajada, Gabriel grita AY MIS VIDAS! y yo me quedo estupefacta; antes que nada,
la estupidez siempre me ha provocado incertidumbre, no sé si comenzar por llorar o por reírme...

Las madres lo saben todo

-Perdiste tu cartera, verdad?
-Claro que no madre! Cómo voy a perder mi cartera?
-Si Pin, la perdiste
-Qué te digo que no!.. o qué? La dejé en tu casa?
-No hija, la perdiste, aquí no está; búscala y ve que la perdiste.
-Que no! (mientras la busco en mi bolsa) No está!... la tienes tú?
-No hija, la tiene Roberto Aguilar en Aurrera Chapultepec!


Perdí el color, sentí terror y obviamente sin dinero y sin carro tuve que salir literalmente corriendo al supermercado a buscar a Roberto Aguilar. Las calles en lugar de acercarme daban la impresión de hacerse más grandes y yo sin un peso en la bolsa… porque TODO mi capital estaba en la cartera, junto con mis identificaciones, tarjetas de crédito y débito… cómo logré poner toda mi seguridad económica en un solo lugar?, cómo perdí todos los documentos que me otorgan existencia, mi IFE, mi licencia! Todo!... en que segundo me descuidé y extravié todo entre las cajas del supermercado? Que miedo!

Entre reproches, preguntas y varios “estupida isis, en qué estabas pensando” que me dediqué en un silencio estruendoso llegué al supermercado. Por supuesto agitada y con la lengua de corbata, pregunté por el Sr. Roberto Aguilar; lo vocearon y un minuto después apareció una cara amable que al ver la descompostura de la mía en un segundo supo para que lo buscaba.

Me llevó a buscar mi cartera y otro joven muy amable me la entregó; la habían guardado en una bolsa de plástico después de apuntar todo lo que encontraron en ella, me pidieron que revisara que todo estuviera correcto, por supuesto no lo hice, hubiera querido porder recompensar de alguna forma la buena voluntad y honestidad que tuvieron recuperando mi cartera y localizándome para que la reclamara, pero mi capital era sólo de 620 pesos y 500 eran parte de la renta de este mes así que no iba yo a entregarles 60 pesos a cada uno como recompensa, de hecho nunca había pasado por una situación así, les di varias veces las gracias y me retiré; más tarde encontré que lo único que estaba en mis posibilidades era gastarme lo que no era de la renta en unas ricas galletas y llevárselas con una nota, además por supuesto de escribir este post porque personas como ellos hacen que una vuelva a creer en los demás.

No todo es karma, de vez en cuando el darma también se asoma, diría mi tía Vicky que entiende de esas cosas mucho mejor que yo.

viernes, enero 07, 2005

La poderosa Isis

El primer temblor de mi vida lo pasé en la panza de mi madre, fue el del 79; aquél en el que el ángel no pudo aletear, aquél en el que mi padre entre sueños le dijo a mi madre… es normal, tú duérmete, que yo te protejo y se giró para seguir durmiendo mientras mi madre y yo escuchábamos crujir las paredes preguntándonos si en realidad aquello sería normal, el temblor acabó y después de un rato mi padre realmente despertó se baño y se fue a trabajar a la Ibero en donde daba clases, cuando regresó a casa estaba más pálido que de costumbre, sus facciones estaban desencajadas y sorprendido le dijo a mi madre… TEMBLÓ y la Ibero se cayó… a lo que mi madre le respondío… Y tú eras el que me protegía?!

Meses después nací yo; no supe esperar más y me adelanté un mes, nací pequeñita y teñida de amarillo por el susto de aquél temblor, los doctores técnicamente lo llaman ictericia, yo prefiero no decir el nombre porque en seguida aparecen las bromas confusas entre icteria e histeria así que omitiremos los detalles de mi amarillismo prematuro.

Mis padres habían decidido llamarme Dafne hasta el día de mi bautizo cuando mi tío Pascual sugirió el nombre de Isis; a mi madre le gustó y me preguntó si me agradaba, no recuerdo la escena pero mi madre afirma que sonreí y así se decidió cambiar mi destino como Dafne por el de Isis, del Eglé no recuerdo la historia, no se quien lo propuso, sólo se que por relacionarse con el sol era el mejor nombre para complementar Isis, más tarde en la puerta de la iglesia el cura manifestó su desacuerdo y agregó al Isis y al Eglé el catolicismo de María en primer plano y así a mi primer mes de vida contaba con un nombre más extenso que mi propia mano.

Cuando comencé a socializar con otros niños, los chiquillos gozaban jugando con mi nombre, disfrutaban llamarme Crisis Iglú, yo hacía corajes y terminaba llorando. En la familia mi tío Pancho gozaba llamándome por mis tres nombres en retahíla con un tono burlón, añadiendo al final “es todo un carácter” aun no me acuerdo si lo que me hacía llorar era la longitud de mi nombre, el tono burlón, o aquello del carácter que no terminaba por entender.

Fui creciendo y añadiendo defectos a mi nombre, me quejé durante años de su rareza, de no tener un día del año dedicado a mi Santo para ser festejada, de que me dijeran piscis, crisis, iris, isi y demás formas similares, al final no era tan complicado decir ISIS o si? Más tarde cuando mi identidad necesitaba reafirmarse a través de una firma me quejé enormemente por sólo contar con una consonante y una vocal para construir un garabato con estilo.

Me quejé tanto en público y a solas que ya era aquello un monólogo conocido. Un día de quejas frente a unos amigos y un desconocido que me escuchaba atentamente me cansé de reclamarles a mis padres la excentricidad de mi nombre hasta que a mi madre se le ocurrió preguntarle al joven cuál era su nombre, él, orgulloso respondió -ABUNDIO señora-. No necesité más para dejarme de estupideces y adorar mi nombre.

Es cierto que si me dices María no responderé porque nadie me ha llamado así, pero si me dices María Isis Eglé, no pondré ninguna objeción, y si quieres añadir a esto “es todo un carácter” no podré negarlo. He conocido muy pocas Isis en mi vida, la primera a la que conocí era una cubana, y me costó un trabajo enorme poder identificarla con un nombre que hasta entonces sólo había sido mío.

Me he topado con algunas tocayas por la calle; cuando alguien exclama Isis y no sólo volteo yo, como hace un par de noches en un mac donalds cuando escuché que me ordenaban limpiar las freidoras… orden a la que Cariño respondió soltando una carcajada y diciéndome… ahí te hablan!

Hace unas semanas El Portero me sorprendió comunicándome que mis piojos tenían un blog; contacté a la tocaya y extrañamente ambas compartimos varias similitudes biográficas y ahora cuando enciendo mi msn y encuentro a la tocaya en línea no puedo dejar de tener esa extraña sensación de que hablo conmigo misma.


Hoy en un momento de ocio regresé a mi cuenta abandonada de Orkut y me encontré con la sorpresa de una invitación a formar parte de un foro dedicado a la poderosa Isis, por supuesto ingresé y mi mayor sorpresa fue encontrar 166 Tocayas; sé que los que tienen un nombre poco común entenderán la sorpresa que esto causa, yo que apenas conocía un par y de un jalón conocí a 166!.

¿Qué hay debajo del rojo?

Los deseos se cumplen

-Los regalos más memorables siempre me los han traído los Reyes Magos; el veinticinco de diciembre podrá fallar, pero la mañana del seis siempre ha sido especial.

-No seas inocente, los Reyes Magos no existen…

-¡Mis Reyes Magos existen!, sólo que ahora no duermen en el cuarto de al lado, por eso parte de mi regalo de Reyes fue recordarme niña junto a ellos. Lo único que ha cambiado desde entonces es la presentación de las sorpresas, confía en mí...


miércoles, enero 05, 2005

Despertar azul


Me acerqué al horizonte y contemplé el todo.

-Esta vez también tienes miedo?
-No, esta vez el azul es más grande que mi miedo
-El azul siempre ha sido igual, tú eres la que se construye las paranoias
-vas a venir de una vez a meterte conmigo entre los nenúfares o vas a seguir regañándome?
-la primera opción siempre será mejor, vamos.

Los escalones se hicieron cortos hasta que nos perdimos entre los azules.


La huída al sureste I

Cuando era niña mi padre me enseñó a montar en bicicleta… dicen que lo que bien se aprende nunca se olvida, yo nunca aprendí bien pero tampoco lo olvidé. Ahora a mis veinticinco puedo pedalear una bicicleta de forma poco eficaz pero certera para llegar a alguna esquina y pararme antes de que un carro me arroye.


Mis padres; primerizos y sobre protectores, sólo me dejaron tener un triciclo en casa por miedo a que algún pendejo fuera a atropellar a su pequeña y ágil primogénita, aunque siendo sincera con ustedes, la pendeja era yo y los conductores eran los que tenían que tener cuidado de mis maniobras. Y una vez más mis padres hicieron lo correcto para mantenerme en una sola pieza.


En fin, aun sin bicicleta propia logré aprender a conducirlas y años después he podido recordar las premisas elementales para avanzar de la mejor manera posible sobre una bicicleta, eso si, tampoco esperen que mis habilidades sean muy equilibradas ni mucho menos innovadoras, que ya bastante hago recordando como hacer para pedalear y llegar a alguna parte.


Y yo que creía que durmiendo iba a obtener claridad y coherencia mental, pero ya veo que no, si en realidad el punto aquí no era hablar de la bicicleta, ni del pedaleo que ésta requiere; pero que sé yo, como dicen los psicólogos, “usted comience a hablar, que luego le damos forma a su discurso” así que aquí estoy yo, con mi casa aun empolvada, porque tengo más sueño que ganas de limpiarla, pero feliz de estar de nuevo aquí hablando de cuando aprendí a manejar una bicicleta… ¡ahora sé cual era el punto…! la premisa importante del asunto es “llegar a alguna parte”…


Eso es lo que me interesa; llegar a alguna parte, No se los había dicho antes para no entrometerme con su espíritu navideño pero cuando llega diciembre yo lo único que quiero es pedalear alguna bicicleta lejos de las lucecitas, los arbolitos de navidad y los señores gordos y de barba blanca que prometen cumplir nuestros deseos; lamentablemente sigo esperando la bicicleta que pedí alguna vez entre mis antojos y que nunca llegó.

Sin la habilidad de pedalear lejos de todo esto, este año me había echo a la idea de permanecer en casa y olvidarme de las obligaciones navideñas en la soledad de mi hogar sin emitir queja alguna, hasta que mi madre llegó con la propuesta de que hiciéramos un viaje en auto desde Guadalajara hasta Chetumal para terminar pasando el día veinticuatro con la familia Hadad, al final sería algo familiar pero ajeno, eso siempre es más divertido…


El viaje era tentador y riesgoso porque mi madre y yo cuando pasamos mucho tiempo juntas tendemos a pelear por todo y a discutir por nada; esta vez sólo peleamos una vez, (una de dos: o ambas hemos madurado o tuvimos mucha suerte). Antes de que yo naciera, cuando mi padre y ella aun eran hippies hicieron ese viaje por el sureste.


Desde que tengo memoria mi madre me contaba lo bonito que era Veracruz, las ganas que tenía de llevarme a conocer y a ver la isla de los monos en Catemaco;, desde que me contó la idea del viaje el lugar al que más le emocionaba volver era Veracruz, salimos de Guadalajara al DF, de ahí a Puebla, un lugar hermoso al que espero no volver sin un poblano, porque a pesar de mi buena disposición no pude entender como funcionan las calles, y es que jamás he sido buena ni con los números ni con los puntos cardinales nunca entendí como encontrar la 11 sur con la 32 poniente (mentira, no tengo idea de si esas calles cruzan, porque nunca entendí el mapa).


Después de Puebla el destino era Veracruz; Llegamos a Catemaco y por supuesto nos armamos con una dotación enorme de plátanos y cacahuates para los monos, mi madre rentó la lancha para nosotras solas y raudas nos dirigimos a la isla de los monos, antes de llegar pasamos por la isla de las garzas y la de las flores… no había ni flores ni garzas, sólo patos canadienses….

Mmmmm… esto no se ve muy bien… y en efecto así era… eso no estaba nada bien, cuando llegamos a la isla de los monos nos dimos cuenta de que ya casi era prudente cambiarle el nombre por la isla del mono… sólo había un par de monos, cansados y decrépitos que no mostraban ninguna emoción por las bananas…. Dios!!! No quiero contarles la cara de mi madre, el lanchero indicó que había otra isla donde había más… en efecto llegamos y había más, en esta eran tres!!! Igual de cansados y decrépitos, traté de levantarle el ánimo a mi madre emocionándome con mi poca agilidad para lanzarles las bananas pero todo era inútil. Cuando mi madre conoció el lugar los monos eran tantos que se acercaban a la lancha para que les dieras la comida, ahora el cansancio y la vejez no los despegaba de su rama desde la que esperaban apáticos a que les lanzaras las bananas a la punta de su nariz.


Las tres horas siguientes fueron de un silencio absoluto, la tristeza de mi madre llenaba el auto y era mejor permanecer callada para no provocar un ataque de llanto a mitad de las curvas...

lunes, enero 03, 2005

Volver, volver, vooooolveeeer...

Pfssss… pfsss… ¡carajo! ¿Por dónde se mete tanto polvo? Si apenas desaparecí un par de semanas del viejo año y un par de días del nuevo. Abrí la puerta y mi casa no me reconoció; está fría y llena de polvo, un par de telarañas se lucen entre los barrotes del balcón, una planta se secó de tanto extrañarme y los muebles han envejecido un poco, la cama sigue tan emberrinchada como la mañana en la que me fui y el baño tiene una tristeza notable, pero ánimo! He regresado! Si les dije desde el principio que sólo me perdería por unos días, ánimo! Que yo también los he echado de menos de una manera atroz, sobretodo el último fin de semana que se me ha hecho tan largo como la cuaresma, y es que estar en casa ajena sin hacer nada cuando sabes que en la propia hay infinidad de cosas inconclusas es verdaderamente exasperante.

Sé también que he descuidado los ojos que me leen y las palabras que me han dejado desde que me perdí entre Guadalajara y Chetumal. En un intento de ponerme al corriente con todos me he encontrado con propósitos para el nuevo año, con algunas confesiones de señoras maduras, con recapitulaciones del pasado, con narraciones de pleitos familiares y algunos reencuentros de cama, con relatos tristes y con amenaza de Tsunami, con invitaciones al cine, con ciudades invadidas por la nieve, con amenazas de borrar mi link si no me pongo a escribir de una vez y por todas, con novios felices que comparten las fotos de sus amores, con nuevos diseños en los blogs, con las que se declararon fuera del aire por vacaciones después de acosar un gringou en la playa, con una suertuda que se siente triste por tener dos novios, con un cítrico reticente al pasado, un portero con identidad de Jedi, unas fotos lindas de Villahermosa, un cuestionamiento fugitivo sobre el placer y para terminar con este post con una moción de orden en la que por ningún motivo se hace recuento del pasado ni se planifica el futuro; en lugar de eso se permite ese honor a algún amigo… cosa que no se me había ocurrido, pero con lo cansada que estoy seguro algún amigo planificaría mejor mi vida.

He vuelto! Mañana regreso sin falta, un beso un abrazo y todo mi agradecimiento a los que han tenido la paciencia de esperarme por aquí. Buenas Noches, seguro que mañana, después de dormir varias horas lograré mayor claridad y coherencia.


lunes, diciembre 13, 2004

Soñé que despertaba


Abría los ojos y reconocía mis sábanas y mi edredón, veía mi mesita de noche, la lámpara y la jarra con agua, pero el techo no era el mismo; ahora era mucho más grande, que digo grande, era inmenso y azul. Los ruidos normales de mi calle no estaban; no se escuchaban los autos ni las vecinas gritonas. Me senté sobre la cama y vi que el piso tampoco era el mismo; las horribles losetas habían desaparecido, se habían mezclado con la arena y las olas las cubrían suavemente.

Permanecí quieta, sintiendo el aire tibio y húmedo de la playa, quería bajarme y correr a bañarme pero no podía dejar de contemplarlo; tan azul, tan perfecto.

-¿Cuánto tiempo llevabas despierta?
-No lo sé, pero no importa, podría pasarme la vida despertando así...
-Siempre dijiste que te encantaba el agua... ¿Qué esperas para meterte?
-No lo sé, su perfección me intimida, tengo miedo de perderme dentro y no saber regresar aquí para contemplarlo.
-Nunca has sido cobarde...
-No es cobardía es precaución.
-¿Quieres que vaya contigo?
-No, aun no, quedémonos aquí y déjame verlo un rato más... pero esta vez, déjame verlo en el reflejo de tus ojos para sentir que puedo meterme sin perderme.

Domingo


Al menos no soy la única con un perro aburrimiento...

domingo, diciembre 12, 2004

¿...?

Para que luego no digan que me quejo de gratis...

¿Pueden decirme dónde se supone que están las DAMAS?

Friolenta y glamourosa

Desde niña he tenido una fascinación extraordinaria por los pingüinos, a tal grado que mis padres cariñosamente me llaman pin o pingüina.

Definitivamente si yo fuera pingüina sería friolenta y glamorosa como la pequeñuela de la foto; ahora que si eso sucediera sería cosa de peligro, porque si en calidad de humana soy terca y no entiendo de razones, mucho menos lo haría en calidad de pájaro erecto... jejeje entonces si no habría razón que escuchara...

chapulines y pingüinos

Jugando en pelotas

Si es que todavía queda por aquí algún pecador inocente que no había entendido qué es aquello de “jugar en pelotas” aquí le dejo esta colorida imagen.
Y recuerden amigos: no se dejen engañar por los letreros de advertencia que dicen que los juegos de pelotas son sólo para niños... porque el que los escribió seguro que no ha descubierto estos placeres...

sábado, diciembre 11, 2004

Recuerdo


Recuerdo que la cama aun me quedaba grande a mis seis años. Recuerdo mi cobija con dibujos azules. Recuerdo a mi madre parada frente a mi closet buscando mi ropa para la escuela. Recuerdo la imagen del techo sobre mi cabeza; escucho mi voz pidiéndole a mi madre que me deje dormir más tiempo. Recuerdo su cara de angustia viéndome a los ojos y gritándole a mi padre que está temblando. Recuerdo como me saca de la cama, como se mueve el piso bajo mis pies y como apenas podemos llegar al marco de la puerta. Recuerdo las manos de mi madre abrazándome y su voz de pánico gritando el nombre de mi padre.

Recuerdo mi propio miedo. Recuerdo el llanto de ambas; veo la imagen de mi padre en la puerta del baño azul con la mano extendida tratando de ayudarnos a llegar hasta él. Recuerdo como caían los libreros, como se rompían cosas, como crujían las paredes y como una distancia de no más de metro y medio era tan difícil de recorrer. Recuerdo nuestra angustia contenida entre los azulejos del baño.

Recuerdo esperar el silencio.

Recuerdo las réplicas telúricas de los días que siguieron. Recuerdo las noticias de los rescates y el recuento de los muertos. Recuerdo los chistes malos sobre las pérdidas. Recuerdo las miradas tristes y los simulacros. Recuerdo el sabor del pánico. Recuerdo los colores del cielo que no he vuelto a ver en diecinueve años. Recuerdo los gritos de los vecinos que corrían al jardín. Recuerdo la pasividad de los necios que en la ignorancia no querían salir de sus departamentos. Recuerdo como el edificio donde estaba mi hogar perdió verticalidad.

Recuerdo mis ataques de pánico en la oscuridad. Recuerdo la parálisis del cuerpo y las pesadillas telúricas y recurrentes que he tenido desde entonces.

Anoche al fin sobreviví al recuerdo...

miércoles, diciembre 08, 2004

De una vaca a la cama de un hotel

Cuando llegué a mi nueva casa ni siquiera noté su ausencia; cuando salí del terruño materno fui grosera y no me preocupé en decirle adiós, ni gracias, ni nada, lo pase de largo y ni siquiera le dediqué una mirada de despedida.

Soberbia y mal agradecida pensé que no lo extrañaría en esta nueva etapa en la que la propuesta era ser independiente hasta de él, pasaron un par de meses y no me hizo falta. El departamento nuevo tenía mucho que ofrecer para entretenerme; entre encontrar la rutina, hacer mío el espacio, festejar, limpiar y establecer acuerdos conmigo misma se me fueron más de dos meses. Después llegó la computadora y por fin regresé al teclado, porque creo que fue entre la primaria y la prepa cuando perdí la habilidad de escribir a mano; no es que no pueda hacerlo pero digamos que me lleva más de doble del tiempo concretar una idea sólo con papel y pluma.

Entre que me fui de vacaciones, me programaron la computadora y me instalaron el servicio de Internet en casa se fueron un par de meses más, regresé a los correos para los amigos y tampoco me hacía falta, al final uno siempre escribe más de lo mismo intercalando los sabores y los colores conocidos, después comencé con el proceso de la titulación y fue ahí en donde empecé a extrañarlo y es que al menos en este punto sí prefiero relegar los medios electrónicos; a mi me sigue gustando más la sensualidad del deletreo que una hace mientras pasa las páginas buscando todas las letras de la palabra:

D…i..c..c…i…o..n….a…r…i…o


Diccionario: m. Reunión, por orden alfabético o ideológico, de todas las palabras de un idioma o una ciencia…

Dato curioso que guarde su propia identidad entres sus páginas, considerando que quién lo utilice sabe exactamente el significado de la palabra, aunque si omitiera hablar de si mismo sería un error imperdonable. Ahora que dejando de lado los datos curiosos y los errores imperdonables, diré que más que una reunión de palabras por orden alfabético Mi pequeño Larousse Ilustrado de portada roja y letras blancas; ahora re empastado, recién heredado y albergado amorosamente en mi terruño, fue el origen del nombre de mi primer mascota: “el pequeño Larousse”, un cachorro orejón, blanco y con pecas color miel, que me despreció hasta que llegué a la adolescencia; etapa en la que el perro consideró que yo ya era suficientemente adulta para tocarlo (las razas pequeñas tienden a odiar a los niños, pero los padres prefieren hacer caso omiso de tal premisa).

Al final mi pequeño Larousse nos acompañó durante 16 años, sacando cuentas, más de la mitad de lo que he vivido yo hasta el día de hoy, y es que es cierto que aunque me rechazó en la infancia no pudo evitar corroborar el dicho de que "todo se parece a su dueño”; sus orejas rizadas, su mirada triste, su color blanco, su personalidad definida, su afición por las caricias, la buena comida y las buenas camas, además de su mal carácter y su gran trasero lo hacían definitivamente de la familia.

Aun lo extraño, así como extrañaba mi diccionario ilustrado, aquél del que no me despedí y que hoy ya no me sirve para bautizar mascotas pero que sigue resguardando muchas de las respuestas que necesito a diario entre sus pastas rojas; y es que a veces todo se ve más claro después de deletrear y leer la definición de la palabra en letras pequeñitas, aunque es prudente decir también que otras veces no te aclara nada pero al menos te ríes y terminas cambiando el ángulo de tu mirada.

Por ejemplo, si buscan la palabra extrañar en un Pequeño Larousse Ilustrado versión 1969 sexta edición pueden ver lo siguiente:

EXTRAÑAR:

Sentir la novedad de algo: extrañar la cama del hotel, (interesante, aunque creo yo que extrañaría más al compañero de cama que a la cama misma, pero cada quien), Por otra parte si ese no era el extrañar que buscaban y lo que quieren decir es que echan de menos a alguien la definición es la siguiente, Echar de menos: La vaca extraña a su cría, (digo yo, es una forma sutil de decirme vaca por añorar una presencia que no precisamente es una cría) estoy segura que después de lo anterior preferirán la última versión, que al final es en la que terminará este post

Causar sorpresa: Me extraña lo que dices. Al menos en este texto yo misma me he extrañado de la facilidad con la que pasé del olvido y la soberbia, a la sensualidad del deletreo, a las similitudes con mi perro patinando hasta que recordé la novedad de la cama y me dijeron vaca.

Última y hoy más interesante variante de la palabra extrañar Maravillarse: asombrarse de una cosa...

lunes, diciembre 06, 2004

Artefacto peligroso


El corazón es un órgano susceptible y frágil que tiene el vicio de regalarse y de perderse en otras manos fácilmente. Sería bueno poder guardarlo bajo llave y extraviar de inmediato la llave en algún océano porque el corazón además de un órgano vital es también un arma peligrosa, incluso para su propio amo; es un artefacto que debería venir con instrucciones y un examen para estar seguro de saber utilizarlo sin lastimar a nadie.

Lamentablemente el “debería” sólo es una sugerencia utópica porque el mío es curioso y tiene la mala costumbre de asomarse y darse impetuosamente, añadiendo de vez en cuando a la ecuación la habilidad de lastimarse estrepitosamente… y todo esto sólo por haber tenido la suerte de adquirirlo sin candado, ni instrucciones, ni una licencia de manejo…

Links: suspiros similares, sentimientos ajenos, pastillas para salir herido

domingo, diciembre 05, 2004

Despertando

Despertar a veces simplemente da igual, pero en otros momentos se convierte en un acto muy molesto; sobretodo cuando una está cansada o triste y tiene deseos de seguir durmiendo para desaparecer del mundo a través del sueño, cuando hace frío o cuando el odioso despertador interrumpe la magia de un buen sueño....

Hoy no quería despertar, quería seguir en la construcción de mi ensueño, pero tengo que aceptar que despertar es el mal necesario para volver a soñar...

miércoles, diciembre 01, 2004

Burbujas: Dudas Emocionales


¿De que están hechas?

¿Por qué son rosas?

¿Qué tan lejos pueden llegar?

¿Cuánto duran?

¿Por qué se rompen?

¿Qué hace una cuando se pinchan?

¿Cuánto tarda una en caerse del interior?

¿Que hago aquí sintiéndome estupida hablando de burbujas?

¿Por qué la foto de la burbuja aparece cuando le da la gana?

¿Por qué son tan cursis y me siguen gustando?

¿Cuántos nombres diferentes tienen?